viernes, 24 de septiembre de 2010

¿Qué es para ti un logro?

El día de ayer me plantearon esta interrogante y esto fue lo que salio de mi pluma....




Anduve perdida, dispersa en mi espacio
Inmersa de dudas, oleadas inmensas
Jugué a ser mi diosa, termine siendo esclava
Dominada por mis yoes, mis egos, mis placeres,
Padecí y lamente mis presentes y pasados,
sangre al alma misma tras la necedad y el olvido
Me quede desnuda a la intemperie desarmada,
los remolinos de emociones desbordados
El valor vuelto miedo, el amor vuelto odio
Huésped de la altanera ignorancia
Con los pies descalzos en la ardiente lava 
comprendí así la inminente retirada,
Ese no era mi camino, era un laberinto.

Transigí con el  Supremo una  tregua,
un silencio, un momento al infinito
Un toque en mi alma me despertó del sueño eterno
Observe mis paisajes recorridos entre crepúsculos y roces hirientes
La infante corriendo que se disipa en el horizonte
con la piel teñida en purpura y su esencia estremecida
titubeante y extraviada.

Miles de lunas y soles han transitado en la vereda de mi vida,
Infinitas caídas y retiradas,
 Muchas lágrimas vertidas
Me buscaba y no acertaba, nunca posible fue hallarme
Pero ahora que me tengo frente a mi  me descubrí hermosa,
como la flor que a su tiempo surge con  dúctil aroma
No me conocía, convencida estuve de que era la espina colmada de faltas
 pero no,  era el suave terciopelo que inocente de desliza como pétalo en su tallo.

Creí que sólo un poco de gloria me correspondía,
Más no, también el cielo entero me abría sus puertas
añore el pasado, los abrazos no entregados en mis primeras ayeres,
más recordé la generosidad de los recibidos en otoños y veranos
la munificencia siempre presente tras los reclamos solitarios,
las preguntas con respuestas, colmada la copa,
servida la cena suntuosa he sido tan honrada.

Abrí la puerta tras ver el cerrojo
y me engancho la “Presencia” 
que sin verme mira y sin tocarme me siente
y una llama se prendió en mis adentros
y suspire con sigilo
y me vanaglorie en su seno ¡aquí estoy ahora!
las negruras de la muerte se han marchado,
ya no me persiguen,
la batalla combatida conmigo misma  la he ganado,
ángeles y serafines vigilantes pendientes me encaminaron
 me siento viva, me siento libre,  al fin encajo,
 ese es un logro, un logro mío, un logro de varios.

domingo, 12 de septiembre de 2010

¿Qué es realmente lo importante, la apariencia física o la belleza real?




De inicio pudieran parecer conceptos redundantes apariencia y belleza, pero como lo verán más adelante no es así, por lo menos no para mí.


¿Cuántas veces hemos escuchado comentarios como “el está muy feo para ella,  por lo menos que tenga dinero” o “que le vio el a ella si está bien fea o “por lo menos tuviera buen carácter aquella porque con lo poco agraciada que es pues pobre..”? como si fuese un trueque de mercancias lisa y llanamente, una cosa por otra.

Pareciera ser que una persona que bajo los parámetros comunes reúne cierta belleza tuviera derechos superiores a quienes no entran en esos parámetros, como sí sólo nos concentraramos en ver el cascarón, sin ver el contenido, pero en realidad no es culpa de nadie en especial, es inculcado a través de las diversas generaciones y culturas, porque además todo esto es subjetivo, lo que para un grupo social puede ser “hermoso” para otro no.

La belleza a la que me referiré tiene que ver con algo más profundo, no sólo la primera apariencia, no solo lo relacionado con una piel perfecta, joven y tersa, o un hermoso cabello, o una nariz respingada, ojos grandes y lindos, un cuerpo de sirena o atlético…hay personas que pudieran reunir todo esto pero después de cinco minutos pudieran dar igual, o bien, uno pudiera quedar enganchados a esa presencia.

Hay personas muy hermosas por fuera, pero cuando uno les conoce por dentro se entiende que ese toque de hermosura se los da sobre todo la luz de su interior, esa mirada, esa sonrisa y no sólo la apariencia de nacimiento que traen, y eso es loable, he sido afortunada en conocer gente así, claro que existen, también he conocido gente que pudiera no tener esos atributos perfectos físicos pero atraen por algo que surge de su interior que embellece su exterior y es igualmente admirable.


Nacer con ciertos atributos naturales es un don desde luego, un regalo circunstancial de la existencia, aunque no todos los cuidan; hay quienes no nacen con ellos o con pocos atributos “hermosos” y entonces tienen un poco más de trabajo, tienen que cultivar su belleza, pero es increíble como prestando atención, hablarse con amor y cuidado a cada parte del cuerpo, este lo agradece y lo refleja necesariamente, es como volverse el escultor de uno mismo, pero aún así esto no es lo fundamental, no es en lo que se debiera centrar esta existencia.

Si nos quedamos únicamente con la estética del exterior, puede orillar a la superficialidad, a la banalidad y vanidad, incluso al elitismo, ya hay redes sociales que sólo permiten el ingreso de cierto prototipo de personas, que no es malo ni bueno, sólo una experiencia, una forma de vivir.

La belleza sublime ¿de dónde viene? considero que de limpiar el interior, así como cuando limpiamos nuestros hogares y todo brilla y huele bien, de la misma manera, cuando alguien tiene abarrotado el interior de emociones negativas, sin una sonrisa sincera, con cara de amargura o con palabras negativas sin sentido,así sea el cuerazo más bello sobre la tierra eso le ensombrecerá,  será una belleza fugaz, con seguridad podrá ser capaz de atraer al sexo opuesto, inspirar deseos instintivos, pero sólo eso, y no es que este mal, pero si el sexo se limita a lo meramente carnal se pierde una gran oportunidad de una sexualidad con un fin más elevado, pero bueno tampoco se trata de juzgar, nada es bueno ni malo, todo es aprendizaje y experiencia.

Regresando a la idea de purificar el interior, parece fácil, más no lo es tanto, pero si intuyo que alguien que elimina lo negativo, y se llena de amor dentro de sí, se volverá un imán irresistible, la mirada tendrá un brillo y transparencia distinta, como si hablara por si misma, la alegria iluminará su rostro, el cuerpo se moverá más libremente, la energía en que se vibre tendrá ligereza y armonía, no sólo se atraerá para fines “corporales” sino de otro tipo de relaciones más profundas.

Se pueden transitar infinidad de caminos y procesos, terapias, meditaciones, lágrimas….mares de lágrimas incluso, antes de sentirse vacios de lo negativo, pero todo ello necesario, vale la pena, es un regalo hacia uno mismo, la verdadera belleza surge al descubrir la beldad de nuestra alma, pulir el diamante en bruto, quitar todo lo que no es uno, uno no es el cuerpo que nos cubre, este es el instrumento, uno no es el pasado, ni el futuro, uno no es lo que piensa ni lo que tiene, ni la ropa que usa, uno no es nada de eso, cuando uno descubre quien es en su interior y lo alimenta, el tesoro por fin está abierto y por si mismo destellará hacia los demás como una estrella en el firmamento, esa es la verdadera hermosura, la innegable, la real, la absoluta, lo importante, por lo que vale la pena vivir.

Ojala que desde la infancia se enseñará a los niños y niñas que son valiosos por su interior, y que aprendan a ver el interior de cada quien, para no perderse en la superficialidad de la adultez, ya que eso pudiera derivar en menos problemas a nivel inimaginable, menos complejos, menos miedos, menos crueldad, menos inseguridades, menos traumas, más relaciones sólidas basadas no sólo en lo físico, en no calificar al de al lado por su apariencia, color de piel, color de ojos, estatura, medidas corporales,inteligencia, o por si es rico o pobre…etc. etc., estamos tan sumergidos en todo ello y nos hemos perdido lo esencial, y sólo muy pocos tienen la capacidad de apreciar lo hermoso de cada quien, todos tenemos algo bello, eso es lo que hay que enseñar a los pequeños, lo bueno, lo lindo de cada quien porque es una forma de engrandecer, y alimentar esa parte en el otro, o mejor dicho, no adoctrinarlos conforme a las creencias de los adultos, porque esos pequeños en su inocencia son los que tienen la gran capacidad de percibir la realidad de las cosas, son los aleccionamientos los que les hacen pensar y apreciar todo en forma distinta a lo real. Apenas recuerdo cuando niña una vecina se burlaba de mi color de piel y me decia "negrita cucurumbe", ella y yo actuamos desde nuestra ignorancia, ahora yo amo mi color de piel, y con seguridad ella sabe que eso no era lo importante.

Sería ideal que los pequeños entendieran que este cuerpo es como un vehículo, pero lo fundamental es quien va al volante, y que es al conductor a quien hay que cuidar por sobre todas las cosas.

Creo que la próxima vez que vea a un guapo chico al lado de una chica carente de la belleza tradicional afirmaré con certeza que hay algo muy bello dentro de ella.

Y cuando vea a una chica bella al lado de un chico no tan agraciado pensaré que es un gran hombre que vale la pena, que no es por su dinero, ni por su posición económica que tiene a alguien así a su lado.

Cada quien en su camino elige, si para una persona resulta prioritario la apariencia sobre el interior, debe saber que eso es lo que obtendrá y no otra cosa distinta, si cree que sólo vale por lo que tiene, sea en la apariencia física, o por sus bienes materiales, está perdiendo la gran oportunidad de conocer al ser tan valioso que habita en su interior y que le puede traer regalos más profundos, reales e inesperados, pero todos estamos en este camino para aprender y cada quien vive lo que decide, sea en forma consciente o inconsciente, pero finalmente es su decisión.

Lo preocupante de esto, es la consecuencia a nivel global que está acarreando el perder de vista la belleza real, la superficialidad que ahora nos rodea, el pique en el cual parece ir la especie humana con nuestros prototipos de belleza orillando a la anorexia, a la bulimia, al abuso de cirugías plásticas estéticas, el creer que valemos por las medidas de nuestro cuerpo, por la inteligencia y/o por los bienes materiales, por una posición social, política o económica, y no por la capacidad que tenemos de amar. Nos estamos olvidando de lo esencial, hay que despertar, hay que deleitarnos con lo sublime, con lo glorioso que se encuentra en nuestro interior en espera de ser descubierto, nunca hay que olvidar que TODOS sin excepción tenemos el derecho divino de ser merecedores de todo cuando existe en este universo, la apariencia es sólo un mero espejismo para descubrir quienes están preparados para conocer y valorar lo esencial, nunca lo olvidemos.

     Nota: Este dibujo es de un niño de 8 años cuyo nombre
 desconozco.