Lo ideal sería no perder el tiempo juzgando a los demás, es complejo me consta, a veces cuando la paz me lo permite hago el esfuerzo de evitarlo; ojalá que antes de juzgar tuviera yo la capacidad de observar las circunstancias de quien es juzgado, de antemano se que lo que pasa siempre tiene una razón. Creo que lo mas duro es juzgar a nuestros padres pero si hemos de hacerlo hay que abordar hasta el rincón más lejano de su vida y circunstancias, sus errores, sus aciertos, sus esfuerzos, sus sacrificios, sus lágrimas, sus miedos, carencias, traumas, los motivos de sus ausencias, antes de sentenciarlos y mejor amarlos ante todo porque nos dieron el máximo regalo que es la vida misma, y por ese simple hecho deberíamos estar infinitamente agradecidos, todo lo demás que nos hayan dado es accesorio.
El humano más peligroso es que el puede lograr quebrantar el espíritu de su semejante, y matar sus sueños y el más fuerte quien pese a las pruebas de la vida sale con el espíritu más robustecido. Una manera de romper el espíritu esta dentro del hogar, cuando se ejerce violencia física, moral, emocional, mental o económica, y son cómplices tanto quien con actos lo hace como quien con omisiones deja de actuar.
Si este mundo y su humanidad estuviera consciente desde la infancia de que el pensamiento, sentimiento y actos que dirigimos hacia nuestro semejante hacen eco en la vida a propia al ser todos parte de una misma esencia este mundo sería tan distinto, nuestro presente posiblemente sería tan hermoso; cuando deseo el mal a alguien lo atraigo necesariamente para mi misma, porque todo lo que salga de uno mismo es una semilla que aflorará y generara consecuencias pero después de todo tal vez esta sea una de las grandes lecciones que hemos venido a aprender en esta existencia.
Quien pretende con sus actos ofender a otros, por sobre todo se falta el respeto a su propia esencia porque exhibe lo peor de si, no exhibe al otro y es una pena porque todos tenemos la misma bella esencia, compartimos el mismo pedazo de cielo.
Hoy agradezco los nuevos retos que la vida me ha puesto, le gente que incondicionalmente me apoya y confía en mi, arrancar de cero con un nuevo proyecto cuando creía tener un camino recorrido no ha sido algo fácil, generar nuevas esperanzas, nuevos aprendizajes, yo no se a donde me lleve la vida ahora pero me he puesto en manos de Dios y el proveerá de la mejor de las maneras, dicen que si ni un pajarito debe temer tampoco un humano porque somos hijos del mismo creador y nos ama.
A quienes en la vida nos topamos y creemos nuestros enemigos sólo se aparecen por una razón, para adquirir fortaleza y amarlos ...no para odiarlos ¿que reto tan grande no?
Vivir con autenticidad es dejar fluir nuestras voces interiores, proceder conforme a nuestros pensamientos, actos y emociones desde lo más profundo, sin escuchar lo que venga del exterior, porque lo que ES nunca puede ser dañino, así que que más importa si soy cursi, sensible, distraída, soñadora, a veces solitaria o ajena al mundo o si no pienso o hago lo que los demás desean o esperan, porque esto último sería la máxima traición a mi ser.
Hay momentos en los cuales me pregunto ¿a donde se van los sueños cuando duermo? siento que he permanecido en un largo, muy largo sueño desde hace un tiempo, siento que no vivo con toda la plenitud y potencialidad que hay dentro de mí...pero una voz muy profunda me recuerda que había tantos planes por realizar, tantas voces dulces que escuchar, tantos labios por besar, tantos ritmos por bailar, tantas letras que escribir, tantas estrellas que contar, tantos abrazos que recibir y regalar, tantas luchas por librar, tanto amor por dar... No quiero dejar mi cobardía como legado sino mi fuerza, mi esperanza, mi lucha, mi necedad en que todos los sueños al final se convierten realidad.
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