jueves, 10 de julio de 2014

UN VIAJE HACIA LA MATERNIDAD

UN VIAJE HACIA LA MATERNIDAD

3 de octubre de 2013 

Este viaje ha sido un recuento de mi propia vida, con mis orígenes, un reencuentro con mi ser, un florecer, un por fin acomodarme en este mundo. Este texto es largo, más que cualquier otro que haya escrito por este medio y no puedo dejar de asombrarme de cuanto he vivido y espero aún me falte mucho más, sin embargo, me siento en paz, al corriente, dispuesta a vivir cada presente, ya sin tanta aprensión por el futuro.

Para alguien como yo de naturaleza compleja a quien le ha costado tanto encajar en esta existencia, y quien en diversos momentos deseaba que los anocheceres fueran perpetuos, entrar en un ensueño sin fin, encontrar los brazos del creador, fundirme en el mundo de las maravillas y escapar de tantas cosas de este mundo terrenal que me causaban inconformidad, con una gran tristeza y melancolía desde niña, pero no, Dios me tenía reservadas experiencias inimaginables, ahora entiendo todo el cuadro de mi vida y me siento tan agradecida cada día, cada anochecer. Todo, todo por sencillo o complejo que parezca ha valido la pena.

Si a mis dieciocho años alguien me hubiera dicho que sería madre en las circunstancias que lo fui, no me la hubiera creído, no hubiera creído nada de lo que en mis últimos tiempos he vivido, que de alguna forma es el resultado de algún pequeño o gran esfuerzo motivado por mis maestros y maestras de vida, son tantos, los autores de libros o personas con quienes me unen lazos de hermandad más allá de la sangre...En realidad empecé a vivir muchas cosas maravillosas cuando comprendí que era mi derecho divino, que si me lo merecía. Aprendí que si quería dejar de sufrir debía dejar de ser mártir y fue un gran paso para una cobarde como yo. Dejar de ser mártir implicó asumir la responsabilidad de mi propia vida, dejar culpar a las personas y a los eventos pasados, empecé a observar a cada persona que se atraviesa en mi camino como maestros o maestras, algo me enseñan siempre, a veces lo que se debe hacer y a veces lo que no, pero siempre termino aprendiendo, no hay alguien que me haya dejado sin un aprendizaje profundo de vida.

En realidad para mí la maternidad no empezó ese dos de marzo de este año, la historia se remonta cuando sentí no en mi cuerpo, sino en mi corazón que algo pasaba, una sospecha, una esperanza, una sensación de magia en mi cuerpo, ese calorcito inconfundible que avisa que algo está aconteciendo en los adentros, perceptible intuitivamente. Precisamente días antes había estado escuchado campanillas en forma inexplicable, una semana antes de saber que ahí estaba mi angelito choque con mi auto, sí, me estrelle de frente a un taxi, no me pregunten cómo fue, solo sé que pudo ser algo mucho más grave pero convencida estoy de que alguien muy grande me salvo…(¿verdad mis angelitos y angelita?) Cosa curiosa, porque un día antes de que naciera bebe, Moisés, papá de bebe, mi amorcito, también tuvo un incidente similar al mío, que parecía redondear algo que no se que es aún… sólo sé que de alguna forma mi familia esta a salvo.

Pues bien, la maternidad llego a la vida de alguien que lo había descartado de su vida, y es verdad, creo que la mayoría de las niñas sueñan con ser madres, las adolescentes sueñan con casarse y tener hijos, y para mi todo eso era remoto, lo que siempre dije pese a las protestas de mi mama era que si algún dia encontraba a un hombre a quien amara viviría con el sin mayores formalismos, viviría la experiencia, eso si había pensado en la adopción, y en otras formas de tener mi familia, menos que de mi cuerpo saldría un bebecito…sólo me la creí de verdad cuando tuve esas contracciones y por fin lo tuve en mi brazos, y se que la práctica del ZhiNeng QiGong, en los últimos tiempos tuvo mucho que ver en varios cambios en mi vida y este es un tema totalmente aparte que en algún momento comentare.

Pues bien, el camino de la maternidad no fue libre de espinas y laberintos, hubo pruebas incluso antes de saber la llegada del pequeñito hermoso, pruebas de vida, tuve presiones de varios tipos,momentos difíciles realmente y un par de mariposas en el jardín de mi trabajo y un arreglo de manzanas obsequiado me hicieron sentir que todo estaría bien, me entregaron una esperanza en mi corazón para el futuro... En fin si algo me preguntaran que hubiera deseado en mi embarazo o que cambiaría tal vez sólo seria haber estado más relajada, más descansada, pero al final Dios cedió ante un necia como yo y de alguna manera me suavizo el camino, y me concedió muchas cosas deseadas desde el corazón, y curiosamente eso paso cuando renuncie desde lo profundo de mi alma a mis apegos, mis miedos, cuando practique el perdón y cuando simplemente renuncie con amor, con un verdadero amor a lo amado las bendiciones llegaron.

Para alguien que no sabe nada de la maternidad pues de pronto quería aprender todo lo relativo en mis escasos ratos libres y si hay un libro que recomiendo a quien inicia en este camino es el libro titulado La Revolución del Nacimiento, de Isabel Fernández del Castillo, una obra que me abrió los ojos a una nueva percepción de las cosas, a comprender el significado de lo que es un parto respetado y desde ese momento supe que eso deseaba con toda mi alma. De alguna forma intuía que era cierto eso de que como es recibido un bebe repercute para toda su vida, y sólo se que siempre anhele y anhelo que mi hijo tenga una vida mejor a la mía, que cada niño y niña tenga una vida de amor y alegría; en mi peque deseaba poder borrar de sus memorias más remotas cualquier emoción negativa que le haya transmitido yo, supe que quería ser la mejor abogada de mi bebe y de mi, y darnos el regalo de que no hubiera tanta intervención medica, lo menos posible, porque aprendí que el cuerpo de la mujer esta preparado para parir solo que lo hemos olvidado, que jamas una cesaría seria mejor que un parto natural excepto ante un caso real de riesgo para mamá o bebe o ambos, pero jamas como practica rutinaria porque el bebe debe realizar su primera lucha natural por la vida y es la señal de que como fruto maduro que cae del árbol esta listo, así un pequeño avisa al cuerpo de su madre que esta maduro y que ese es el momento, y no arrancarlo del vientre sin preparación previa, comprendí que las practicas como aplicar epidural u oxitocina artificial injustificadas solo bloquean la farmacia natural de la mujer que ayudan a la lactancia, que el parir acostada es antinatura y que la mejor manera de parir es como uno lo desee, como uno quiera sin tener que sufrir sujeta a tanta cosa, que el ser constante revisada y tocada es violatorio y más a la vista de extraños porque cohibe el proceso de parto e incluso puede interrumpir el avance ya que el parto es un acto íntimo que no admite invitados indeseados sino sentirse cómoda, apoyada en el trance, que la episotomia no es una practica recomendada por la OMS, que el separar a bebe de mamá tan pronto nace y dejarlo sólo en la incubadora o cuna es una crueldad para mama e hijo, que cortar el cordón umbilical antes de que deje de latir es indebido al no permitir que le pase toda la sangre a bebe con los anticuerpos y demás beneficios que conlleva, que dar leche de formula desde recién nacido es otra aberración cuando la mujer puede lactar desde un principio y mas si no se le pregunta, ella decide, pero nos vendieron la idea del no poder, es decir, someterse a todo aquello que parecía ser normal, todo mundo nos bombardea con esa información por todos lados, pero era totalmente antinatural, atentatorio al cuerpo de la mujer y del bebe, y supe bien que nada de eso quería para mi.

Yo respeto a los médicos, y mucho, pero no me encantan los medicamentos alópatas, y en cuanto a mi  si me considero rebelde, mis terapias de sanacion son más bien alternativas y me funcionan y eso me orillo a buscar opciones y afortunadamente llegue con la gente que me dio esa confianza y le agradezco a la Dra. Elizabeth Valencia que escucho toda mi historia con paciencia y acepto atenderme ya avanzado el embarazo y me inspiro confianza y ella misma me recomendó la asistencia de una Doula, agradecí esa apertura, sinceramente me aterraba ir con un médico que al final buscara pretextos sin razón para intervenirme, en seguridad social ya me habían dicho que sería cesaría porque pasaba de los 35 años y por otros antecedentes, pero decidí guiarme con el corazón y pedirle a dios cada día la sabiduría para confiar en mi cuerpo y que me diera la oportunidad de parir a mi hijo como yo deseaba o como él deseaba llegar.

Mis queridas Doulas (y lo pongo con mayúsculas intensionalmente) Iliana García, Claudia Isabel, y mi hermana Kar quien sin saberlo también me ayudo inmensamente en este proceso, fue otra Doula sin saberlo.

Iliana con su nobleza en todo momento, cuya entrega se enriqueció mas por su propio proceso de embarazo, es decir, en mi parto, ya había una fiesta de nenes, su pequeño Ian y Carlo Sebastian, uno aún en el cobijo de su vientre y Carlo arribando a este mundo con toda su fuerza, aún recuerdo las manos de Iliana entregándomelas como apoyo en esos momentos en que la lucha de mi cuerpo, mi alma y mi espíritu se regozaban, se estrechaban, …fue un cuadro hermoso ese instante no puedo borrarlo de mi mente y no quiero. Ese lienzo caliente en mi cuerpo para minimizar esas olas de dolor y gozo.

Claudia Isabel quien con sus manos suaves me ayudo a minimizar y preparar la llegada de mi pequeño días antes y nunca olvidar ese baño posparto, que fue como una varita mágica no solo en mi cuerpo sino en mi propia esencia, días antes me encontraba feliz con mi bebecito, pero no puedo mentir, también me sentía como sin rumbo, como si de pronto hubiera perdido algo, como si de pronto sólo existiéramos bebe y yo, y no porque no amara a los demás, solo que sentía que toda esa experiencia era demasiado y no cabiamos mas en el mundo, mi cuerpo y sus acomodos, mi bebe reclamando lo suyo, su alimento de lechita y de cariños…mi cuerpo cansado, cansado y cansado…muchos kilos de más, una piel demacrada por los desvelos, casi sin pestañas…y aunque ese hombre al que escogí como compañero de vida parecía no ver todos mis defectos, yo no me sentía del todo linda…

Mi querida Claudia Isabel, ese ritual casi 50 días después del parto fue mágico..un masaje, un baño tipo temazcal, desintoxicar mi cuerpo, acomodar todo…obro cosas extrañas en mi, recordar que el parto de Carlo implico mi propio parto, el nacimiento de una nueva mujer, más valiente, más fuerte, con menos miedos, sin dependencias a tantas cosas externas, sin tantos adornos, como unas pestañas y otras cosas…como recordando que la fuente de la belleza estaba en algo más y más profundo, ese ritual fue un espejo de las horas previas al parto , donde yo sabía estaba bebe pero no estaba aún, esos momentos fueron solo para mi, mientras mi mamá cuidaba al pequeño en otro lugar y esas horas me ausente para el y el de mi, como un ejercicio propio del desapego desde que había nacido. Esa tarde sude tanto, mi cuerpo estaba tan caliente por dentro, pero algo salió de mi, algo se libero…mas que sudor, más que lo físico, creo que salió la mujer, aquella guerrera y por fin me sentía orgullosa de esta gran batalla y decía si pude parir a mi hijo podré librar muchas otras cosas en la vida.

Ella me recordó que lo primero ante todo soy yo, amarme, no olvidarme de mi individualidad, porque en el momento que lo hiciera era imposible amar a otros, la base del amor esta en uno mismo, y es totalmente cierto, si no estoy sana y fuerte yo, ¿como podría cuidar y alimentar a mi bebe?, como un simple ejemplo..entonces eso de amar más a otros que a nosotros mismos no es una verdadera muestra de amor, aunque me queda claro que si tuviera que dar mi vida física por preservar la de un ser amado lo haría…seria mi mejor expresión de amar y no habría falta de amor a mi ser..tal vez si un desborde de amor por la vida misma.

Mi hermana…capitulo aparte, entender porque Dios me hizo coincidir con ella en esta vida, gratitud a mis padres por mi hermana, inexplicable con palabras, sólo se que ella estaba ahí con ese valor, incondicionalidad, nobleza, con ese grande amor que sólo de almas grandes emana, alentándome en todo momento, confiada en mi, repitiéndome NO DUELE, SE ESTA ABRIENDO..y recordaba cuando aquella vez, ella y yo escalábamos el Tepozteco y ya estaba yo cansada a mitad del camino y con firmeza me decía, ¿así te vas a rendir en la vida? Y bueno…ahí voy para arriba..juntas miramos la cima sedientas, cansadas, radiantes…tomándonos fotos con aguilas (con cámara sin rollo jajaja) ella, un ejemplo de mujer, alguien que todo lo bueno de la vida merece, solo lo mejor, nada menos que eso, nunca se rinde…es su naturaleza…Dios la ama tanto y yo también.

Y luego ese momento de comunión entre Moisés, mi hermana y yo practicando en plenas contracciones el podcast 11 de Qi Gong de Carlos Eduardo Garcia Osegueda, y literalmente sintiendo como cada contracción era una ola de mar con todo su ímpetu y fuerza…en la cual yo me dejaba deslizar, simplemente me rendía..y entonces se que Dios me escucho porque justo eso pedí antes en el baby shower… vivir esto como el ímpetu del mar, creo que ahora le bajaría dos rayitas jaja y no ser tan literal.

Por momentos mi Moisés deslizaba sus manos por mi piel recordando previos consejos de los cursos psico profilácticos, y de pronto sin saber como en un momento en que nos quedamos solos simplemente nuestros cuerpos empezaron a bailar al unisono, con todo y mis dolencias, algo suavizo esos momentos, recordaba las palabras de Claudia Isabel de una semana antes, bailen, abrásense, ámense y vaya que fue bello, esos cursos tomados en diversos lugares fueron sin duda muy valiosos, nos ayudaron no solo a recibir físicamente al bebe, si no un comienzo para depurar muchas cosas innecesarias en el interior de los futuros padres.

A ese hombre que le amo tanto, simplemente le entregue mi confianza y ese parto también fue suyo, me apoyo con su energía, con su cuerpo, con su aliento, con sus brazos, con su voluntad… me amo de muchas formas, de tantas expresadas de mil y una maneras, y bastaba ver con que ojos recibió a bebe sorprendido, incrédulo de la fuerza de la vida en todo su esplendor, ver la maravilla también de sus entrañas en nuestro hijo.

En nuestro parto siempre diré que yo nací de nuevo, descubrí ese sabor suculento que es la vida, el 
deseo de compartir lo experimentado que trasciende a las palabras, porque sueño que si nuestros hijos llegan en mejores y más naturales condiciones algo bueno se recuperara de la vida, del mundo, del amor. Los gobiernos, los legisladores debieran documentarse y saber que si se invierte en criar con mas tiempo y mas cuidado a los hijos habrá mejores ciudadanos, pero la percepción que se tiene es a corto plazo, y por eso pienso ahora tenemos la sociedad que sufrimos, tanta crueldad tanto pequeño con el corazón seco que ya mata a sus semejantes o simplemente no hay respeto, pues ¿cuanta soledad cuanta carencia habrán sufrido desde antes de nacer?

Ahora se que no es malo cargar ni besar a un bebe, que no hay limite para ello, el exceso de amor no existe, es amor y ya, y que el amor nunca dañara a nadie, porque  tengo el derecho y la obligación de regalarle brazos y apapachos a mi hijo mientras tenga vida, de hecho es su derecho, y no se porque en las guarderías tienen tanto miedo de amar y de abrazar, es preferible dejar a un bebe llorando anhelando mas brazos, pero habiendo sentido un poco de calor, a ahogar su llanto ante la falta de respuesta y enfriar su sentir, enseñarlo a no exigir, entibiarse el alma, nadie se debiera conformar a recibir menos de lo que merece.

A veces me inquieta cuando bebe llora sin parar y entonces recuerdo que el es un eco de mis emociones y que debo equilibrarme si quiero que el este en paz, y que ademas el tiene el derecho de llorar y desahogarse.

Otra cátedra ha sido el tema de la lactancia materna, ese enlace que es literalmente el cordón umbilical que aún me une con mi pequeño en estos momentos, hay muchas cosas que ahora puedo comentar y no lo sabia antes lo cual lamento porque me hubiera encantado compartirlo antes, pero si no hubiera sido por Iliana Garcia y esa valiosa asesoría en lactancia de Graciela Hess, yo habría renunciado a la lactancia los primeros días, convencida de que yo producía casi nada de leche…ese manual que nos obsequio fue mi Biblia en lactancia, no la suelto ni la soltare, convencer a mi mente que de era posible fue el detonante para no abdicar, culturalmente crecí con otras ideas que aparentaban ser lo normal, pero no eran lo natural, y con todo y mis miedos me atreví, le pedía a dios solo no dejarme de guiar y que no por mi insistencia mi bebe no creciera y tuviera una anemia por no querer alimentarlo de otra forma, tuve que hacer una especie de oídos sordos hacia cualquier comentario que atentara contra la lactancia materna y agradezco los silencios de quienes aun con dudas respetaron mi decisión, afortunadamente bebe creció y creció y se que yo puedo darle de tomar de mi pecho a bebe hasta cuando ambos lo deseamos porque mi leche siempre y por mucho será mejor que cualquier otra leche y que eso no depende de la opinión médica además de que la pediatra de mi bebe estará de acuerdo en darle pecho hasta cuando bebe y yo queramos.

Una angustia inmensa llego a mi cuando tenía que regresar a trabajar y ¿Cómo hacerle para alimentar a bebe a distancia? En mi mente tengo una frase que dice…si alguien pudo yo también, y resulta que busque por internet y leí testimonios de mujeres que trabajaban y a la vez seguían dando leche materna, así que dije si se puede, y si se puede, llevo casi 7 meses haciéndolo, cinco de ellos ya trabajando, y que si ha costado claro que si, aprender a que debo alimentarme bien en cuerpo, mente y emociones, que si atento contra alguno de esos alimentos no produzco lo suficiente así de simple, que tengo que estar bien para estar bien para mi pequeño, que a veces tengo los senos llenos y doloridos y simplemente no puedo sacarme la leche en ciertos lugares y es parte de todo. El primer mes fue el más difícil, era literalmente vivir para alimentar al bebe disponibles las 24 horas del dia para el, así LITERAL, aprender a no darle ni una vez leche de otro tipo, ni chupones, ni biberones ni nada ajeno hasta que asumiera como lo normal el pecho, aprender a acomodarlo y evitar esos grandes dolores por no estar en buena posición al lactar, aprender grandes cátedras de la lechita con la experiencia, que aun una enferma debe darle a comer a bebe porque la leche esta integrada de células vivas…con inteligencia propia entonces no? que se prepara con todo lo mejor y si capta enfermedad genera anticuerpos para contrarrestar en el pequeño esa enfermedad; que era normal generar poca al principio, y que ese escaso liquido era el calostro vital para el bebe por los anticuerpos y mil propiedades que conlleva, y que los primeros días solo de eso se alimentaria, menos de una onza al día creo…increíble, porque mas bien el bebe succionaba para estimular el surgimiento de mas leche para el futuro…aprendí que hay una sincronía mágica entre bebe que la lactancia estimulaba, que mi energía era transmitida a bebe y que entonces tenia que regresar a mi calma para transmitirle eso a bebe y no mi ansiedad, miedos y preocupaciones, tuve que hacer a un lado de mi todo lo que no me sirviera para estar bien..por el, algo fácil? No, pero valió la pena ese esfuerzo y con la convicción de que era lo mejor hemos continuado con la lactancia pero ya incorporando más alimentos.

¿Porque recomendar un parto natural y respetado? Porque es lo mejor para bebe y mama, así de simple, física, mental y espiritualmente. Bebe esta bien nutrido, sano, feliz, y yo no sufrí depresión posparto, me recupere pronto y el peso ganado se fue más rápido.

Pero sobre todo, desde qué bebe nació aprendí a sonreír en forma más constante cuando no sabía como arrancarle una sonrisa, pensé que naturalmente sonríen, y yo creo que si, solo que tenia que encaminarlo a ello hasta que por ahí leí que era algo que aprendían..así que mi sonrisa tuvo que florecer naturalmente para que el me la creyera y así, esas miradas de misterios, secretos, autoconocimientos de pronto se vieron enmarcadas de una mutua sonrisa que nos volvía cómplices de ese instante, entre más sonreía más sonreía el y el silencio dejaba de ser incomodo en esas primeras semanas de tenerlo con nosotros.

A veces cuando veo al mundo y actos crueles me da miedo que mi hijo y los niños que amo y que tengo mas cerca sufran de ese peligro, pero luego confío en Dios y en su protección y solo puedo colaborar a un mundo mejor siendo mejor yo. Criar con amor, con sonrisas con amor, enseñar a amar.


Entiendo que no hay un parto mejor que el otro, si cada quien hace todo lo posible por parir desde su corazón con amor, esa es la clave lo demás es circunstancial. A mi me toco así y me gusto la experiencia, agradezco ese parto en agua, sin tantos testigos, con luz tenue, velas, música y las mejores compañías, sin medicamento alguno y más presente que nunca en mi vida sintiéndome tan anclada a las profundidades de la tierra, y a la vez tomada de la mano del cielo, nunca he vivido un momento tan intenso con tal ímpetu,  incluso si hubiera culminado en cesaría lo habría aceptado porque me esforcé y habría sido recibido con tanto amor por todos.

 Me queda claro que no hay punto de comparación entre los hijos y las madres del mundo, que cada quien es necesario en el mundo, si alguien falta, hay algo incompleto en el mundo, hay una pieza en el rompecabezas, un trazo no delineado en el cuadro de la vida. No hay nadie mejor que otros, cada quien esta en su proceso y lucha.

Ahora se que cuando se actúa con amor los milagros surgen. Mi hijo es un milagro y agradezco todo el amor que nos rodea.