Si en verdad todos somos uno, la infelicidad no debiera existir. Si en verdad yo soy tu y tu eres yo, y todos somos uno, la felicidad del otro debería atraer la propia, más allá de mis anhelos y deseos, ser feliz simplemente porque el otro lo es, efectivamente es como compartir del mismo pastel, bailar la misma danza, aunque uno en “apariencia” no sea el personaje principal…porque en esencia uno si lo es..
¿Se puede amar y odiar al mismo tiempo? Yo creo que si, puedo amar inmensamente al ser del otro aunque deteste sus opiniones, raza, profesión, religión, partido político o equipo de fut o beis o ciertos actos. Si se distingue esto tal vez sería más fácil caminar, lo que más puede pesar es la creencia de que uno odia al ser del otro, pero la esencia y los actos no son lo mismo y uno en realidad puede tener muchos odios hacia ciertos actos, hechos..pero estos pasan...la esencia permanece.
El ser y los actos no son lo mismo y esto es tan liberador. Al ser todos uno, compartimos una misma esencia, algo bueno, pero con el tiempo y los sucesos de la vida, la parte automática de cada quien actúa en forma per se, hay hijos y padres que creen odiarse, vecinos que se odian, hombres y mujeres que matan, violan, secuestran…pero seguramente ellos no actúan desde su esencia, sino desde su miedo, desde su más profundo miedo que tiene tantos orígenes como cuando un perrito amenazado ataca.
Si todos somos uno tendríamos más cuidado en dañar al otro, porque seria dañarnos a nosotros mismos y al contrario, tenderíamos la mano para ayudar a que la conciencia del otro despierte, por algo existimos en sociedad para apoyarnos unos a otros, a veces ayudar, a veces ser ayudados…que bello seria esto pero para eso supongo que es necesario despertar a la conciencia y hacerla crecer como a uno hijo, nadie daría algo que no tiene dentro. A través de la historia grandes hombres y mujeres lo han venido haciendo, y lo seguirán haciendo.
La experiencia del amor no nace precisamente con el cuerpo ni la mente, aunque estos ayudan a expresarlo, pero esa no es su fuente, un cerebro, o sangre, o neurona o los brazos por si mismos no aman…no son la música si el instrumento, entonces la música es posible disfrutarla, sólo se requiere estar atentos, guardar silencio y escuchar con deleite y sentir con intensidad, y tal vez se puedan abrir los ojos para admirar nuevos paisajes…
IZA







