Los versos que a veces escribo, son pistas que dejo en el camino por si algún día me pierdo, para recordar quien soy, quien fui, y quien seré, para recordar el amar cuando odie, para experimentar de nuevo la alegría cuando entristezca, para revivir la libertad en mi alma cuando me sienta presa, y exactamente para todo lo contrario.
Dejar migajas de pan a mi paso para que al perderme, no me pierda del todo… y siempre tener una noción de cómo encontrarme de nuevo.
Hoy les comparto esto:
Ya no hay miedo..
Ya no hay miedo, ya paso
Los lamentos han cesado
El crepúsculo hoy es luz
un patito deslucido
ahora un glorioso serafín
Que revolotea libre y sonriente por los lagos
Y recorre los aires, los montes y los mares
Estrujó de su penuria
Las cenizas de valor
Y floreció
Olvido los senderos recorridos
Dejo atrás las desventuras consumadas
Los egos que destronan esencias
Los credos que desbordan ríos de aprensiones
Desfilaron centenas o miles de lunas
para tan ardua misión
Un ser henchido de heridas
Ahora sabe..
Sólo el cuerpo fue zarandeado
en la tormenta
Pues el alma perdura intacta e inmaculada
Cual inocencia pueril
Las suturas evidencian un camino recorrido
Lleno de espinas y embrollos
Que ahora son laureles pues ya no estremecen
Y si fulguran la entereza en el vivir
Aunque la corriente no fluya liviana a su lado
Ni las flores sean del color soñado
Ya no hay miedo
El pequeño corre por los campos,
Con una mirada radiante
Y refleja
la absolución de sus condenas
presentes o pasadas
Desde afuera se asoma al ventanal
sin prisas sin reclamos sin escarnios
de esos que quitaban vida
y ahogaban alientos,
en el interior desapareció
la criatura estremecida y agitada.
Cualquier día puede ser glorioso,
No sólo una tardeada dominguera
Los espectros y guerreros han partido
Ya no hay miedo.
El alquimista supremo bajo del cielo
liberando al injusto de su opresión
Y entonces desbordaron torrentes de dicha y de ilusión
Ese pequeño ahora contempla
fascinado la obra de su creador,
el tirano redimido en el maestro del amor
que encandila por donde camina
extenuado su cuerpo por las dolencias
de un alma abandonada
pero resuelta a enseñar majestuosamente
que las escenas desfiladas
entretejieron este soplo divino,
este instante de dicha
extensivo a la eternidad
El viento sopla duro y se oye su respiro,
Arrasa con todo,
el llanto perenne,
los sueños demolidos,
los abrazos devueltos y anhelados,
los inviernos impasibles,
las rozaduras que erizaban.
Ya no hay miedo…el cielo azul radiante
un sol que irradia centelleante
en el albor de este fresco amanecer..
IZA
Octubre 2008
Dejar migajas de pan a mi paso para que al perderme, no me pierda del todo… y siempre tener una noción de cómo encontrarme de nuevo.
Hoy les comparto esto:
Ya no hay miedo..
Ya no hay miedo, ya paso
Los lamentos han cesado
El crepúsculo hoy es luz
un patito deslucido
ahora un glorioso serafín
Que revolotea libre y sonriente por los lagos
Y recorre los aires, los montes y los mares
Estrujó de su penuria
Las cenizas de valor
Y floreció
Olvido los senderos recorridos
Dejo atrás las desventuras consumadas
Los egos que destronan esencias
Los credos que desbordan ríos de aprensiones
Desfilaron centenas o miles de lunas
para tan ardua misión
Un ser henchido de heridas
Ahora sabe..
Sólo el cuerpo fue zarandeado
en la tormenta
Pues el alma perdura intacta e inmaculada
Cual inocencia pueril
Las suturas evidencian un camino recorrido
Lleno de espinas y embrollos
Que ahora son laureles pues ya no estremecen
Y si fulguran la entereza en el vivir
Aunque la corriente no fluya liviana a su lado
Ni las flores sean del color soñado
Ya no hay miedo
El pequeño corre por los campos,
Con una mirada radiante
Y refleja
la absolución de sus condenas
presentes o pasadas
Desde afuera se asoma al ventanal
sin prisas sin reclamos sin escarnios
de esos que quitaban vida
y ahogaban alientos,
en el interior desapareció
la criatura estremecida y agitada.
Cualquier día puede ser glorioso,
No sólo una tardeada dominguera
Los espectros y guerreros han partido
Ya no hay miedo.
El alquimista supremo bajo del cielo
liberando al injusto de su opresión
Y entonces desbordaron torrentes de dicha y de ilusión
Ese pequeño ahora contempla
fascinado la obra de su creador,
el tirano redimido en el maestro del amor
que encandila por donde camina
extenuado su cuerpo por las dolencias
de un alma abandonada
pero resuelta a enseñar majestuosamente
que las escenas desfiladas
entretejieron este soplo divino,
este instante de dicha
extensivo a la eternidad
El viento sopla duro y se oye su respiro,
Arrasa con todo,
el llanto perenne,
los sueños demolidos,
los abrazos devueltos y anhelados,
los inviernos impasibles,
las rozaduras que erizaban.
Ya no hay miedo…el cielo azul radiante
un sol que irradia centelleante
en el albor de este fresco amanecer..
IZA
Octubre 2008

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